El caos de la felicidad

Digamos que te has vuelto adolescente y yo, sinceramente, alucino con todo ello. Te pregunto. Me respondes. Tu sonrisa patente y mi mundo en calma. Todo tan ajeno a mí que no entiendo porque sentirme así, orgullosa de ti.

Mi orden desaparece y sentada en la cama, admiro todo este caos que has creado sin yo alterarme lo más mínimo. Los restos de tu tornado. Tu plancha del pelo tirada en el suelo. El móvil escondido en alguna parte. Una toalla en el picaporte. Una zapatilla en busca y captura de su compañera. Una maleta que no quiere volver.

Soñamos despiertas y hablamos dormidas. Un futuro que no llega, que me fatiga y me hace perder la compostura. Nos prestamos la paciencia para seguir caminando y en el horizonte, no hay nada aún definido.

No quiero llorar pero tengo algo aprisionando mi garganta. Hacía mucho tiempo que no me sentía así y me alegra saber que algunas personas llenan huecos que jamás quise compartir después de tanto drama vivido.

"Me gustaría no sentirme así, tan llena de "todo".
La caída y el echar de menos no tardarán en llegar.
Gracias por estos días, te espero en Madrid".

Creo que no podrías hacerte una idea de las malditas ganas que tengo de preguntarte por si has cerrado el gas. No me entran ni en el pecho.

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2 Respuestas a El caos de la felicidad

La Ardilla Voladora dijo...

Ey!, parece que a alguien le sonrie la vida, ¿no?. Disfruta de lo bueno, no te agobies por lo que pueda venir.

don vito dijo...

hola, bello blogg, bonita entrada, te encontré en un blogg común, si te gusta la poesía te invito al mio,será un placer, es,
http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
muchas gracias, buen día, besos.

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